¿Cómo afecta nuestro estado emocional a la salud?

¿Cómo afecta nuestro estado emocional a la salud?

Que la mente y el cuerpo están íntimamente conectados lo sabemos, ambos se comunican a través de potentes señales electroquímicas, por lo que los estímulos que percibimos en nuestro cerebro ocasionan unas respuestas en nuestro cuerpo en concordancia con las mismas. De este modo nos encontramos con que las enfermedades físicas que producen dolor, pueden producir reacciones emocionales, del mismo modo que el estado anímico y la inestabilidad emocional pueden desencadenar patologías físicas debido a que las defensas de nuestro organismo se encuentran bajo mínimos. Es lo que habitualmente se conoce como enfermedades psicosomáticas.

La medicina psicosomática tiene en cuenta las emociones, la Clínica Óscar Díaz, de Alicante, nace con el objetivo de proporcionar una mejor calidad de vida a sus pacientes. Sus servicios están enfocados en la consecución de un estado de salud óptimo y el bienestar diario de toda la familia. Su personal altamente especializado en cada una de las áreas de trabajo del centro, cuenta con conocimientos específicos y un amplio currículo, que los diferencia de la competencia en que pueden tratar cualquier patología de forma complementaria gracias al amplio abanico de tratamientos que llevan a cabo en la clínica, siendo asimismo de una forma totalmente personalizada según su especificidad y características, y contando además con una amplia experiencia y reconocimiento, entre ellos la Excelencia Médica 2016-2017 por TopDoctors, o por su aportación al conocimiento de los demás a través de diferentes artículos publicados.

Numerosos estudios, muchos de ellos recientes, nos demuestran que los factores psicológicos pueden desempeñar un papel importante en la aparición de enfermedades psicosomáticas. Dado este caso, las principales alteraciones que se producen de forma más habitual son:

–       Dolor de cabeza tensional. Generalmente vienen además acompañados de una tirantez en el cuello y una importante tensión muscular en la zona cervical de la persona que los sufre.

–       Presión arterial alta. Es una respuesta del cuerpo ante situaciones provocadas por el estrés y la ansiedad, pues en este tipo de situaciones el organismo libera unas hormonas que aumentan de una forma temporal la presión arterial provocando que el corazón vaya más rápido y aumente sus latidos.

–       Insuficiencia cardíaca. El corazón aumenta los latidos cuando está estresado y a su vez el cuerpo ante situaciones de estrés libera unas hormonas como la adrenalina y la noradrenalina, las cuales aumentan de forma temporal la frecuencia cardiaca y la capacidad de bombeo del corazón.

–       Problemas sexuales. El deseo sexual se desvanece hasta mínimos insospechados y hace que la persona estresada se replantee su vida o si la relación que mantiene tiene futuro, llegando incluso a tensar en gran medida la relación dado que se comienza a cuestionar todos y cada uno de los motivos que tiene para seguir manteniéndola.

–       Problemas para dormir o dormir demasiado.  Cuando cuesta conciliar el sueño o éste se interrumpe durante la noche. Una persona que duerme mucho por estrés, significa que en la cama es el único lugar en el que encuentra calma y refugio, en el que nadie le va molestar.

–       Cansancio y agotamiento físico.

–       Psoriasis. Dicen que la piel es un termostato de nuestras emociones, basta observar como las mejillas se sonrojan en un momento en que se siente vergüenza, o cómo se siente una sudoración excesiva en las manos ante un examen o una entrevista de trabajo.

–       Síndrome de intestino irritable. Sus síntomas más generalizados son dolor o molestias abdominales, presencia de gases, hinchazón, náuseas, alteraciones en el tránsito intestinal con episodios de diarreas o estreñimiento, etc.

–       Bruxismo. Es un hábito involuntario de apretar o hacer rechinar los dientes, generalmente asociado al estrés o ansiedad.

¿Cómo podemos combatir estos estados de alerta máxima?

Existen una serie de ejercicios, rutinas o estrategias que nos pueden ayudar a combatir esos estados de alerta máxima, entre los cuales citamos los más habituales que son:

–       La relajación. Mediante la respiración podemos rebajar los niveles de tensión del organismo, así se puede practicar la respiración abdominal, la relajación progresiva de las diferentes zonas musculares.

–       Pensar, imaginar o transportarnos mentalmente a un lugar agradable y placentero para nuestra mente, como una playa, una montaña, etc.

–       Hacer ejercicio como caminar y disfrutar del aire libre.