¿Qué escondemos tras la Máscara?

¿Qué escondemos tras la Máscara?

Es habitual escondernos tras diferentes máscaras, máscaras que iremos cambiando según la ocasión y la persona. No es de extrañar que el carnaval sea una de las fiestas más populares en todo el mundo, ya que es la oportunidad perfecta para perder la vergüenza y pasar un buen rato.

No obstante, hay algo más allá de la inhibición. El subconsciente nunca engaña y detrás de esa máscara probablemente proyectemos impulsos o sentimientos que permanecen ocultos en esa otra máscara de nuestra vida cotidiana.

Por ello, el acto de disfrazarnos puede resultar tan beneficioso para conocernos mejor y quitarnos de una vez por todas esas máscaras cotidianas que llevamos sin realmente saberlo.

Cuando una Máscara te ayuda a quitarte otras

Así lo apunta José Álvarez, presidente de la Asociación de Psicología Mentes Abiertas, “el carnaval permite sacar toda la parte lúdica, todo lo dionisiaco” Álvarez asegura que el miedo al rechazo, al “qué pensarán de nosotros” o al “qué pensaré de mí mismo” es menor en el marco de permisividad del carnaval, lo que permite despertar facetas de nosotros mismos latentes y aparentemente desconocidas.

Por ello, esta fiesta tiene un componente tan interesante a la hora de conocernos un poco mejor.  De hecho, alguna vez me he preguntado por qué en estas fechas son tantos los hombres que se disfrazan de mujer. Y es que, al fin y al cabo, todos tenemos componentes masculinos y femeninos, y una forma de divertirse es mostrar eso que no podemos plasmar en el día a día.

Digamos que las convenciones sociales tienden a promover la censura, mientras que el carnaval la suprime. También es una buena oportunidad para que los más tímidos dejen a un lado la vergüenza y se suelten en su vida normal.

Y es que como os comentaba antes, no necesitamos un disfraz para llevar una máscara. Si algún rasgo de nuestra personalidad no está aceptado por la sociedad o por nosotros mismos la mejor solución es la más drástica: la autocensura.

El miedo a la opinión de los demás nos lleva a esconder lo que consideramos una debilidad, que para nada tiene que ser el caso. Sin embargo, esta presión nos lleva a adoptar ciertas actitudes por protocolo, inseguridades…y terminamos fingiendo tener mucha confianza en nosotros mismos cuando no es así.

Por otra parte, la inseguridad es algo que se nota sea por la conducta o por el lenguaje no verbal.

Por lo que puede ser muy interesante este “jugar a disfrazarse” al que nos alienta el carnaval para conocernos mejor y superar estos miedos tan habituales. De hecho, estos últimos carnavales medio obligué a mi prima a disfrazarse conmigo porque suele ser muy tímida y sabía que iba a disfrutarle más que nadie.

Mi prima me puso un par de excusas como que no tenía ningún sitio donde conseguir un disfraz cerca de su casa. Así que le hablé de La Casa de los Disfraces, que además de tener un amplísimo catálogo de disfraces lo mejor es que es online.

No tardó en encontrar un disfraz de india Cherokee que le sentaba genial, al final no dejó de agradecerme que le hubiera empujado a venirse conmigo. En la fiesta a la que fuimos había un montón de disfraces originales, y es que disfrazarse es una estupenda manera de estimular nuestra creatividad.

Una forma original de divertirnos que nos ayuda a superar también algún que otro miedo que, las más de las veces no sabíamos que teníamos ahí.

A mi prima le sentó muy bien disfrazarse y, al ser consciente de que era una forma muy efectiva de ayudarla a superar su timidez en eventos sociales la animé a apuntarnos a un curso de teatro.

No sé si siempre una máscara nos ayuda a quitarnos otra pero, desde luego nunca está de más probar en carnaval y comprobarlo por nosotros mismos.