Futbol e Inteligencia Emocional

Futbol e Inteligencia Emocional

La mayoría de los deportes de equipo además de ayudarnos a ponernos en forma, tienen muchas más ventajas, entre ellas, se encuentra que son una estupenda escuela para poner en práctica nuestra Inteligencia Emocional.

La Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos. Alguien con una alta Inteligencia Emocional cuenta con habilidades (autocontrol, automotivación, perseverancia, empatía) que sirven para obtener el máximo rendimiento y potencial en la mayoría de las actividades que desempeñe.

La emoción es sinónimo de sentimientos y en Psicología se emplea para denominar una reacción que implica determinados cambios fisiológicos como aceleración o disminución del ritmo del pulso, disminución o incremento de la actividad de ciertas glándulas o un cambio de la temperatura corporal.

Todas nuestras reacciones emocionales están acompañadas de alteraciones fisiológicas momentáneas. Reacciones primarias de la emoción que surgen como respuesta inmediata a un estímulo externo, resultado de un proceso subjetivo de memoria, asociación o introspección.

Cuando nos llevamos la Inteligencia Emocional al campo del deporte, y más específicamente, a un deporte como el fútbol son muchas las ventajas de conocer todo lo que puede aportar tener en cuenta este factor para mejorar el rendimiento del equipo.

La Inteligencia Emocional está presente en muchos aspectos de este deporte, refleja el modo de relacionarnos con uno mismo y con el equipo (iniciativa, empatía, adaptabilidad y capacidad de persuasión). Es una de las cualidades humanas que más contribuye a la excelencia deportiva y al funcionamiento óptimo del equipo.

Lo más curioso es que como especialista en Inteligencia Emocional, tras terminar mis estudios nunca imaginé que terminaría trabajando en este campo.

Me interesaban otras áreas de aplicación, sin embargo, cosas de la vida he terminado por convertirme en una experta asesora para mejorar el rendimiento de equipos de fútbol.

Hasta he terminado practicando el deporte, aún recuerdo como si fuera ayer el día en que me hice con todo el equipamiento necesario para jugar en Marians Sport, mis amigas no daban crédito porque era la menos deportista de todas.

Si bien, quería conocer el deporte mejor y no había otra que practicarlo yo misma. No tardé en darme cuenta de todas las posibilidades que tiene el fútbol para el aprendizaje y mejora de nuestra Inteligencia Emocional.

En primer lugar, están las habilidades sociales (habilidad que tienen que ver con la popularidad y el liderazgo, así como la eficacia de relacionarse con el resto de los compañeros). Habilidades que pueden empelarse para persuadir y dirigir, resolver disputas, cooperar y trabajar en equipo.

En extensión, todas estas habilidades está claro que nos ayudarán en todas nuestras relaciones interpersonales.

Empieza a ser cada vez más unánime la certeza de que las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos, nos comportamos y funcionamos y esto se traslada de forma espectacular en un equipo de fútbol.

Ventajas de Entrenar nuestra Inteligencia Emocional

Así, la IE debe concebirse como una actitud maestra, teniendo en cuenta las emociones que favorecen o dificultan las acciones que realizan los jugadores.

Debemos de entrenar nuestra Inteligencia Emocional tanto como nuestras habilidades físicas si queremos conseguir los mejores resultados como equipo.

Uno de los elementos que mejores resultados da es el de mejorar la Asertividad, esta afirma los intereses y sentimientos propios, sin ira ni pasividad. Se trata de un comportamiento comunicacional maduro en el cual el jugador no es agresivo ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus puntos de vista.

Uno de los ejercicios que más empleo en mi trabajo son las dinámicas de grupo. En ellas los jugadores aprenden a cooperar con los compañeros, saben cuándo y cómo mandar y cuándo obedecer. Fomenta la resolución de conflictos para los que es fundamental saber cómo negociar y resolver desacuerdos que se presenten en el equipo.

Otro elemento clave es el del liderazgo, esa capacidad de inspirar y guiar a los individuos y al grupo en su conjunto, si bien uno de los componentes que conducen al éxito es el de tener una gran capacidad para adaptarse a los cambios.

De hecho, las investigaciones que han tratado de rastrear los talentos de los jugadores con éxito profesional nos indican que existen 2 habilidades claves en los la Inteligencia Emocional juega un papel fundamental, la capacidad de trabajar en equipo y la de la adaptación al cambio constante.