La elección de un abogado de familia es una de las más habituales en el sector de la abogacía. Estamos ante un profesional del que hay miles en nuestro país y, al haber tanta oferta, no siempre es sencillo saber cómo elegir. Está claro que no todos son buenos ni dan los resultados que se desean; hay que tener ciertas precauciones, por lo que creemos que dar una serie de claves puede ser de gran ayuda a la hora de escoger el más adecuado.
¿Qué es lo que podemos esperar de un abogado de familia?
Como es lógico, cuando se busca un abogado, lo que se desea es que sea un profesional que nos pueda ayudar a lograr los objetivos que tenemos pensados los clientes. Se puede decir que en todo ello estamos de acuerdo, pero sí que es cierto que las cosas en el marco de la familia no son fáciles. Los profesionales de Ana Gonzalez despacho de abogados, nos comentan a este respecto que bastantes de los asuntos que tocan en su día a día son de los de mayor sensibilidad en el campo del derecho. Muchas veces son más de dos las personas que están implicadas. Los menores son en bastantes ocasiones también los que se ven implicados e incluso otros actores de los que no se suele hablar tanto como son los abuelos.
Se viven situaciones complicadas, especialmente cuando hay procesos en los que hay rupturas sentimentales, donde hay sentimientos que aparecen y los clientes de estos despachos están inmersos en confusión y con frecuencia están también ofuscados. En resumidas cuentas, se viven vorágines sentimentales que pueden llegar a nublar nuestro juicio.
Por todo ello, aunque no sepamos verlo, se hace necesaria la búsqueda de un profesional que dé lo mejor de sí para que pueda ver a los clientes desde un punto de vista neutro. Hay que tener claro que el talento con el que se comience un proceso de separación o de divorcio marcará cómo será la relación a partir de ese momento.
Una experiencia personal complicada
Como decimos, siempre que se tiene que escoger un abogado, debemos tener precaución, más aún en este tipo de derecho donde la conexión con el profesional debe ser buena. Hay que pensar que las personas están especialmente sensibles y se viven una serie de torrentes emocionales que no son demasiado positivos. Por este motivo, es necesario que el abogado no solo defienda nuestros derechos y obligaciones; también debe aportar esa cordura y sensatez que a veces nos puede faltar en estas ocasiones.
Las emociones se juntan con el apartado económico y otros aspectos que hacen que el camino a recorrer no sea nada fácil, por lo que conviene no escatimar y apostar por un despacho de abogados que sea profesional y donde el factor humano debe importar y mucho.
¿Cómo escoger al mejor abogado de familia?
Si en tu caso personal no tienes hijos, estás ante la mejor opción, puesto que no vas a necesitar volver a la otra persona. Eso sí, cuando existen menores de por medio, hay que ser conscientes de que vas a tener que afrontar una serie de decisiones y cosas sobre las que tendrás que hablar, sin duda.
Hay que pensar que, cuando los hijos sean mayores de edad, vas a estar obligado a verte con la otra persona. Pese a que en un primer momento es complejo el hecho de poder pensar más allá de un determinado instante, vas a necesitar que alguien lo pueda hacer por nosotros. Esto es lo que hay que esperar de un abogado de familia, hasta sin saber qué es lo que se precisa. Aquí os mostramos las claves que pueden ayudar a que se elija a este profesional.
Deberá dominar el proceso y la estrategia procesal
Cuando se trata de escoger un abogado, algo que parece claro es que se necesita un profesional que tenga un dominio del procedimiento perfectamente. Como es lógico, no todos los procedimientos son iguales. Piensa que puedes enfrentarte a un divorcio contencioso o a otro que sea de mutuo acuerdo.
De la misma forma, es posible que necesites liquidar una sociedad de ganancias o ante un complejo proceso de adopción de las medidas o del cambio de estas. En cada proceso debemos ser conscientes de que tiene su forma y debido tiempo a la hora de que se propongan las distintas pruebas. Existen formas distintas de presentarse las demandas y tampoco hay que olvidar que no es igual la redacción para el documento de un procedimiento o de otro.
Como son distintos procesos, hasta dentro de cada uno de estos podemos escoger distintas estrategias. Eso sí, no siempre funciona la misma estrategia, puesto que cada caso es realmente un mundo y los profesionales de la abogacía deben saber distinguir todo esto.
Conocimiento de los Juzgados
Cuando se habla de la necesidad de conocer bien los juzgados a los que se deberá acudir, parece una obviedad, pero lo cierto es que a veces puede ocurrir que los letrados no conozcan bien los entresijos que tengan los juzgados. En ocasiones, la distancia existente entre los despachos y los juzgados puede venir de un déficit en la atención por parte del profesional.
Está claro que los juzgados en su totalidad se encuentran bajo las mismas leyes, pero la interpretación que se hace de estas puede ser diferente. Por esta razón, la forma en la que se hace la interpretación de las leyes en los juzgados por los jueces cobra un papel realmente importante y no se puede mirar para otro lado.
Si el abogado por el que te decantes es capaz de prever las decisiones que se tomen por parte de los jueces, al final es una ventaja de la que se puede beneficiar tu caso en el proceso en el que te veas inmerso.
Deberá preparar contigo, tanto el caso como los interrogatorios
En el caso de que el proceso acabe derivando en uno de carácter contencioso, puede que se produzca un interrogatorio de las partes inmersas en el caso a lo largo del juicio. Todo ello hace que la preparación en este sentido sea vital y deba ser buena. Por lo general, las personas, como es normal, no tienen costumbre de encontrarse en un juicio o de vivir el ambiente que hay en el mismo. La simbología pesa, lo mismo que la seriedad que tiene todo el procedimiento en cuestión. Para que el cliente sea consciente de lo que le espera en este sentido, deberá ensayar dicha situación. Por este motivo, es necesario que se explique de qué manera se debe desarrollar el proceso en cuestión.
Respecto a este tema, lo cierto es que conocer las costumbres del juez que os toque hace que sea posible saber cómo se comportará a la hora de afrontar el interrogatorio que se trate. La preparación por parte del abogado de su cliente para lo que puede esperar en este sentido se hace importante de cara a tener éxito en el proceso y a afrontarlo todo con mayor tranquilidad, dentro de lo que cabe.
Los clientes deben estar informados sobre cómo están sentadas las partes en la propia sala del juzgado. El sitio que ocupará cada actor en el juicio también es importante. Igualmente, hay que ser conocedores de la manera en la que se debe dirigir hacia el juez como a las otras partes.
Como es lógico, hay que tener prevista una serie de batería de preguntas que es posible que haga la otra parte. Existen algunas de ellas que son “tipo” y tienen diferentes variaciones, pero el cliente debe estar preparado con las específicas que serán más probables que se hagan respecto al caso. Esto hará que vaya mucho mejor preparado y que las preguntas que le puedan hacer no le pillen por sorpresa.
La comunicación debe ser cercana y fluida
Aunque antes hablábamos de este tema, creemos que se hace necesario insistir sobre ello, porque es de verdad algo importante que no debemos olvidar. El cliente y su abogado deben tener una relación estrecha. Los abogados que se dedican al derecho de familia deben conocer una serie de cuestiones que anteriormente se encontraban en la esfera íntima de las personas. Esto hace que haya que tener fluidez en cuanto a comunicación y aquí se hace relevante que tengas la sensación de que tu abogado estará siempre disponible para ti; eso sí, contactando en las horas que el profesional tenga.
La confianza tiene un papel fundamental y es básica cuando se quieren obtener los mejores resultados en el proceso. Existe una serie de cuestiones como las que hemos hablado a la hora de poder preparar los pertinentes interrogatorios o del resto del proceso, que hacen que se establezcan lazos en los que la confianza tiene un papel destacado.
Dedicación al caso
Sí, es verdad que en muchas ocasiones los despachos de abogados pueden atender varios casos al mismo tiempo, ya que, de no ser así, no tendrían viabilidad. A pesar de esto, no hay que olvidarse de que son profesionales y que se deben a todos los clientes con dedicación plena. Recuerda que, en los procesos de derecho de familia, esto va mucho más allá de la redacción de documentos.
Deberá contar con total dedicación a la hora de preparar el juicio. Los diferentes pasos del procedimiento deben ser seguidos escrupulosamente. Aquí hay que valorar que, desde que se hace el encargo al abogado, él mismo deberá estar centrado a la hora de recopilar datos y la diferente documentación que sea precisa. Todo ello, además, poniéndolo en conocimiento de la clientela, de su caso en concreto. Así el cliente deberá estar al tanto de estos temas.
Tanto la dedicación como una buena comunicación o preparar el caso con el cliente son lo que hace que un cliente tenga confianza de verdad en el abogado. La confianza es clave y sin ella hay menores garantías de que el caso llegue a buen puerto.
Deberá tener los pies en la tierra
Lo que hablábamos antes era más sobre los conocimientos a nivel técnico y la preparación de los letrados, así como sobre la relación que debe haber entre el representado y su cliente. Ahora queremos hablar de la capacidad que debe tener el profesional al afrontar la gestión de las variables de las que hemos hablado antes. Cuando se produce una deficiente gestión de los datos y de las situaciones, todo ello puede acabar llevando al fracaso al caso. Si se produce esto, lo cierto es que dará bastante lo mismo los conocimientos que tenga el abogado o que conozca bien el entresijo de los juzgados. Las gestiones deficientes al final terminan arruinando todo.
Así que, en la elección de abogado de familia, es fundamental que el abogado sea consciente y tenga los pies en la tierra. Esto significa que deberá tener la capacidad de poder plantear los objetivos que se puedan lograr. Un buen abogado que se precie deberá saber mostrar a la clientela lo que puede lograr o no. Existe una serie de ventajas e inconvenientes de las diferentes estrategias que puedan ser planteadas. Unas deberán ser desechadas por ser imposibles. Se hace necesario no crear nunca falsas esperanzas en aquellos asuntos en los que sabemos que no se va a ninguna parte.
Las dotes de negociador son importantes
Otro tema que debemos tener claro es que los procesos matrimoniales tienen en la negociación una parte clave. Deberá ser de obligado cumplimiento el llegar a acuerdos con la otra parte. Por esta razón es bueno tener una dote negociadora, de tal manera que al final sea posible llegar a acuerdos que sean positivos. Conviene no olvidar que tanto el acuerdo como la negociación son lo que buscan los juzgados. Los jueces quieren que haya acuerdo entre las partes, porque parece lógico que las decisiones de terceros sobre temas como pueden ser el cuidado de los hijos, el uso de la vivienda o la forma en la que se afronta el cuidado de los hijos pueden acabar no dejando contentas a las partes.