La sicología en el fútbol base

La sicología en el fútbol base

En la historia del fútbol hay muchos casos de futbolistas que nunca supieron digerir el fracaso. La mente nos dice una cosa y luego el cuerpo hace otra. Pero al igual que el fracaso es complicado, el éxito también lo es. Hay casos muy llamativos de futbolistas que tuvieron que apoyarse en sicólogos para poder salir adelante. Por eso hoy vamos a hacer un análisis de la importancia que tiene la sicología en el fútbol base. Lo haremos con algunos casos concretos.

Futbolistas que sufrieron depresión

El futbolista argentino Carlos Tévez sufrió una depresión después de perder la final de la Copa América. Su tristeza lo llevó a engordar 6 kilos, y su rendimiento se vio afectado. Su error fue fallar un penalti. Y es que como el resto de las personas, los deportistas son susceptibles a los traumas, las relaciones difíciles o cualquier situación estresante. En un entorno tan demandante como el suyo, con una presión mediática y deportiva importante, los episodios depresivos y la ansiedad pueden aparecer con relativa frecuencia.

Los porteros también merecen un capítulo aparte. Siempre son los villanos. Un solo fallo en 90 minutos y estropean todo el trabajo realizado hasta el momento. El portero italiano Buffon es uno de los grandes de la historia. Sin embargo, vivió un episodio depresivo entre el año 2003 y 2004.  “Necesitaba quererme más, disfrutar de la vida y de mis seres queridos. No podía pensar solo en el fútbol. Aquella traumática experiencia me hizo una persona madura y fuerte. Vencer a la depresión fue la mejor parada de mi carrera”, explicó el ex de la Juventus. Y es que si un hijo tuyo quiere ser portero, tendrá que saber lo que le puede venir encima.

En este caso es por errores, pero también los futbolistas pueden entrar en depresión por culpa del éxito. Así le ocurrió al delantero Adriano. Él lo tenía todo. Marcaba goles, era famoso y firmaba contratos millonarios. Sin embargo, por no saber asimilar el éxito vio cómo cayó en una vida llena de adicciones. Sufrió una depresión que afecto de manera considerable a su carrera futbolística y que le llevo a desarrollar alcoholismo. Una pena.

Qué hacer si tu hijo quiere jugar al fútbol

En el mundo del deporte, y más en el fútbol, falta mucho por hacer en cuanto a normalizar las enfermedades mentales como lo que son; problemas, de índole psicológica, que se pueden resolver. Pero para ello es necesaria la ayuda de los padres y de un sicólogo. Por ejemplo, un padre tiene que saber lo mejor que le conviene a su hijo.

Recuerdo cuando mi hijo me comentó que quería ser futbolista. Yo estaba muy feliz. No dudé en comprarle las mejores botas que había en el mercado. Además, vi en Marians Sport que las botas se podían personalizar y  le puse su nombre. Por suerte, él supo asimilar bien lo que era jugar al fútbol, pero yo he comprobado como otros padres no lo hacían así.

El detalle de las botas de fútbol es solo el pico del iceberg, porque en el fútbol hay muchas más cosas que pueden afectar al rendimiento de los más pequeños. Tampoco veo normal que los padres vayan a los campos de fútbol a insultar al árbitro, o que se metan con los entrenadores porque no ponen a su hijo el equipo titular. La educación tiene que llegar desde el padre. Es el famoso caso de padre frustrado, que intenta que su hijo sea lo que él no pudo ser.

El síndrome de Burnout o síndrome de “estar quemado” consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral.

Hay que recordar que el deporte, y en este caso el fútbol, debe ser un medio para aprender y disfrutar. Si el niño deja de pasárselo bien, es cuando pierde el sentido la práctica deportiva, imposibilitando el acceso al mejor rendimiento del deportista y acercando al mismo al abandono del deporte. Y con ello a posibles trastornos. Hay que pensar que si un futbolista de primer nivel lo tiene todo, qué puede ocurrir cuando es un chaval el que se enfrenta al miedo de tener éxito o fracaso.

Los padres tenemos en nuestras manos el ser espejos para nuestros hijos. Por eso, nadie tiene que meter presión con un futuro futbolista. A Messi y Cristiano Ronaldo solo llegan uno de millones de futbolistas. Así que lo mejor es disfrutar de los más pequeños y siempre sabiendo que es lo mejor para cada uno.