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La psicología y la psiquiatría NO son lo mismo

Muchas veces, cuando escuchamos hablar de psicología o de psiquiatría, no somos capaces de diferenciarlos, y pensamos que son lo mismo. Y es que no muchos de nosotros sabemos con exactitud qué diferencia a un especialista en psicología de un especialista en psiquiatría.

Te invito a que te plantees la siguiente cuestión: ¿tú llevarías a reparar tu coche a un taller de reparación de motos? ¿Verdad que no? ¡Pues ambos son expertos en mecánica! Sin embargo, la diferencia está en que el mecánico de motos sabe de motos, y el mecánico de coches sabe de coches.

¡Y la verdad es que, aunque hayan estudiado casi lo mismo, no hacen, para nada, lo mismo! Por eso, hoy vamos a desglosarte qué son cada uno, cuáles son sus funciones… y, ante todo, cuáles son sus mayores diferencias. Así, cuando los necesites, sabrás a quién has de acudir sin ningún tipo de problema, porque vas a poder reconocerlos.

 

La mala imagen que tienen, hoy día, los profesionales de la salud menta

Cuando tenemos un problema, ya sea físico, anímico o mental, nos encontramos completamente desamparados. ¡Y no porque no tengamos información en internet, porque hay muchísima! Sino porque, inexplicablemente, hay ciertas ramas de la medicina que están muy boicoteadas por el miedo o el desconocimiento que tenemos sobre ellos y su forma de trabajo.

Las estadísticas hablan por sí solas: ¿sabías que SOLO el 10% de la población se ha planteado, alguna vez, acudir al psicólogo? ¿Y sabías que las mismas cifras invaden a la población cuando han de tomar la decisión de si ir o no ir al psiquiatra?

Todos los ámbitos de salud están ahí y existen por algo. Porque cada uno son especialistas en el ámbito que se han preparado. Sin embargo, el mundo de la psiquiatría y de la psicología está gravemente dañado por la percepción que nosotros tenemos de ellos. Porque, para nosotros, no es lo mismo ir a un traumatólogo que a un psicólogo.

Muchas personas ven completamente denigrantes acudir a expertos en la salud mental. Y no comprendo exactamente el porqué. Muchos piensan (o han pensado alguna vez) que a un psicólogo a un psiquiatra SOLO acuden los que están locos. Y esto es un grave error que limita muchísimo la labor de un profesional de este ámbito.

  1. Primero, porque llamar loco a un enfermo mental me parece soez y lamentable.
  2. Y, segundo, porque el ámbito de los profesionales de la salud va muchísimo más allá que ayudar a una persona mentalmente inestable. Pero de esto hablaremos un poco más adelante, cuando entremos en materia.

Os invito a plantearos lo siguiente: cuando nos rompemos un hueso, acudimos al traumatólogo. Cuando tenemos problemas en la menstruación, acudimos, sin ninguna duda, a un ginecólogo. Porque ellos son los que saben del tema.

Pero… ¿a quién acudes cuando sufres depresión? ¿Con quién hablas cuándo no sabes cómo seguir con tu vida cuando pierdes a tu madre? ¿Con quién hablas cuando sientes que tu vida ya no tiene ningún sentido y que no sabes por qué estás aquí?

Desde Centro Uno nos aconsejan lo siguiente: “Hay que recordar que tan peligrosa es una enfermedad física como una enfermedad mental. La primera puede matar… la segunda puede hacer que nos matemos. Si sentimos que necesitamos ayuda profesional, por favor, no es hora de dudar. Es hora de actual”.

 

El problema real de todo esto es que, cuando hablamos de psicólogos y psiquiatras, ni siquiera sabemos cuál es la diferencia ni cuál es su función específica

Una vez más, el desconocimiento nos hace más daño del que nos imaginamos. Porque, si sabes, puedes tomar tu elección. Pero, si no sabes… caes en el prejuzgamiento, en el juicio y en hablar sin tener ni idea.

De hecho, mira a tu alrededor: ¿cuántas de las cosas que decimos de los demás las decimos sin saber qué hay detrás de la vida de cada persona? Quiero decir con esto que muchas veces juzgamos a una persona que no conocemos porque tal o cual persona nos ha dicho X sobre ella… cosa que en absoluto es buena.

Juzgar sin saber es de las cosas más viles que existen, de las cosas más insanas que hay, y hacen muchísimo daño, más del que te imaginas.

Hace poco conocí a una mujer que acoge en su casa a aquellos gatos que nadie quiere: inválidos, ciegos, con enfermedades neurológicas… La mayoría abandonados o tirados en la calle. Y también conocí a una mujer que se puso a juzgarla por tener muchos gatos o por cosas que había pasado en su vida hacía años. Y la juzgó de muy mala manera sin tener ni idea de que esta mujer había sufrido, durante varios años, de un cáncer muy severo que le impidió cuidar a los gatos como se merecían. Esa mujer no podía saber lo de su enfermedad… y, aun así, decidió juzgarla, antes siquiera de hablar con ella e informarse. Porque, si lo hubiera sabido, ¿quién sabe si la habría podido ayudar?

El caso es que el ser humano tiene la malsana costumbre de hablar sin saber. Y este caso, el ámbito de la salud mental, también se ha visto afectado por eso.

 

Psiquiatría: qué es, sus funciones y sus beneficios

Un psiquiatra es aquel médico especialista en salud mental que va a de diagnosticar, prevenir y tratar problemas de salud mental, incluyendo también trastornos psíquicos y emocionales. Es decir, todo su ámbito son las enfermedades y trastornos psiquiátricos y emocionales, punto. Nada de lesiones físicas, nada de problemas hormonales.

Dicho de esta manera, parece lo mismo que un psicólogo, ¿verdad? Espera…

 

Sus funciones son las siguientes:

  • Examen mental: evidentemente, tiene que hablar con el paciente y ver de donde nace su enfermedad psíquica o emocional, porque todo tiene una raíz de origen. Por lo tanto, el primer trato será hablado.
  • Examen físico: una vez hablado, tendrá que comprobar si no proviene de alguna otra enfermedad, ¿no crees? Por lo tanto, si lo cree conveniente, realizará un examen físico, tales como analíticas.
  • Análisis de laboratorio: una vez recibidas las pruebas, podrá verificar si lo que tiene proviene de una enfermedad ajena… o si, por el contrario, es puramente psíquica o emocional. Porque a veces puede provenir de otra enfermedad.
  • Psicoterapia: una vez completamente seguro del nacimiento de su padecimiento, es hora de hacer psicoterapia. No solo hablar, porque eso lo puede hacer cualquier colega. El psiquiatra va a establecer una serie de pautas, va a hacer una serie de tratamientos mentales y específicos que van a ayudar a la persona a seguir adelante con su enfermedad. Y esto es muy, muy importante.
  • Diferentes técnicas de neuroestimulación. Estas técnicas sirven para combatir el dolor. Son tan efectivas que pueden llegar, incluso, a frenar o modificar las estructuras del sistema nervioso, que es el que nos hace sentir el dolor. Estas técnicas no son para cualquiera, son más específicas para personas con cirugías fallidas que padecen dolor neuropático, dolor de tipo vascular, dolor oncológico…
  • Y, si lo ve conveniente, puede mandar medicamentos. El psiquiatra está capacitado a mandar medicamentos contra la depresión, la bipolaridad, el TDAH… y todo lo que crea conveniente que necesita tratamiento específico.

 

Sus beneficios son simples, pero efectivos:

Hace desaparecer (o menguan) nuestra dolencia o nuestra enfermedad mental y, en consecuencia, nos sentimos mucho mejor con nosotros mismos.

No nos los tomemos a la ligera, los padecimientos mentales son, a veces, mucho más amenazadores que los físicos.

 

Psicología: qué es, sus funciones y sus beneficios

La definición de por sí ya es totalmente distinta: “La psicología se define como el estudio de la mente y el comportamiento”, según la APA. En otras palabras muy distintas, la psicología es el estudio de la mente, cómo funciona y cómo afecta el comportamiento.

 

Sus funciones son las siguientes:

  • El psicólogo acompaña. Este profesional ayuda escuchando, ofreciendo soluciones, dando pautas. Puedan usar terapias, manuales de diagnóstico… pero, al fin y al cabo, su función básica es esa: escuchar, acompañar y aconsejar.
  • También son especialistas en comportamiento social. Es decir, un psicólogo va a ser capaz de escucharte y de apreciar cuánto tu problema no proviene de ti, sino de tu relación con los demás. Este es el caso de las mujeres maltratadas, de los niños maltratados, de los estreses post-traumaticos… Por lo tanto, un psicólogo te entenderá a ti y buscará el origen, tanto en ti como en los demás.
  • Como ya hemos dicho, ofrece pautas. A menudo estos problemas pueden evolucionar correctamente con pautas correctas de comportamiento. Por ejemplo, un chica que sufre de ansiedad por la comida por verse obesa puede orientar su comportamiento haciendo desaparecer ese estrés por la comida con diferentes tips y pautas.
  • Favorece el desarrollo cognitivo de la persona. Esto es más sutil, pero es igualmente poderoso en una persona. A través de comprensión y de ciertas propuestas (escribir, dibujar…), el psicólogo comprende influye en la memoria, el razonamiento, la planificación de nuestro futuro, la atención… que está muy unida a la autoestima y a nuestra percepción.

 

Sus beneficios son simples, pero efectivos:

El psicólogo está ahí para escucharte y orientarte, por lo que sentirnos comprendidos, apoyados y ayudados es un gran beneficio para nuestro interior.

 

En resumen:

  • El psiquiatra ha estudiado seis años de medicina más cuatro años de especialización psiquiátrica (es médico psiquiatra). El psicólogo, cuatro años de psicología y dos de especialización (es psicólogo).
  • El psiquiatra, debido a que es médico, puede mandar medicamentos. El psicólogo, no está capacitado para ello.
  • El psiquiatra te evaluará, de analizará, hará exámenes y terapias. El psicólogo, en su gran medida, te escuchará y te orientará.

 

¿Y tú, a quién vas a acudir: al psicólogo o al psiquiatra?

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