Una empresa puede tener una contabilidad ordenada y, aun así, necesitar que alguien ajeno a su gestión revise sus cuentas. La razón es que, quienes preparan la información financiera conocen de primera mano las operaciones de la organización, pero los accionistas, entidades financieras y otros terceros necesitan contar con una referencia independiente para valorar esa información.
Ahí aparece la auditoría de cuentas. Su función no consiste simplemente en comprobar si las cifras suman correctamente ni en buscar errores aislados. Se trata de aplicar procedimientos de revisión y obtener evidencia suficiente para emitir una opinión profesional sobre los estados financieros. En España, además, la actividad está sometida a una regulación específica y a normas técnicas que determinan cómo debe desarrollarse el trabajo. Por esto, entender qué es una auditoría y para qué sirve permite comprender por qué puede ser relevante incluso cuando una empresa considera que sus cuentas están correctamente elaboradas.
¿Qué es exactamente una auditoría?
En términos generales, una auditoría de cuentas es un examen sistemático de los estados financieros de una entidad realizado por un auditor independiente. El objetivo es obtener una base suficiente para expresar una opinión sobre si esos estados presentan, en los aspectos materiales, la situación financiera de acuerdo con el marco de información financiera que resulte aplicable. Desde el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) se explica que la actividad de auditoría comprende la revisión y verificación de las cuentas anuales y de otros estados financieros o documentos contables cuando el trabajo tiene como finalidad emitir un informe sobre su fiabilidad con efectos frente a terceros. Esto permite diferenciar una auditoría propiamente dicha de una revisión interna o de una comprobación contable realizada con otros objetivos.
El auditor no prepara las cuentas que posteriormente examina. La responsabilidad de formular los estados financieros corresponde a la dirección de la entidad y, cuando proceda, a quienes tienen responsabilidades de gobierno. El papel del auditor es obtener evidencia, evaluar los riesgos de incorrección material y formar una opinión independiente a partir del trabajo realizado. Tampoco se trata de una garantía absoluta de que no exista ningún error. Las normas de auditoría hablan de un grado alto de seguridad, pero no absoluto. El trabajo se basa en procedimientos, muestras, análisis y otras pruebas que permiten reducir el riesgo de que una incorrección material pase inadvertida.
¿Para qué sirve una auditoría?
La utilidad principal de una auditoría está relacionada con la confianza en la información financiera. Las cuentas anuales son utilizadas por personas que no participan necesariamente en la gestión cotidiana de una empresa. Un accionista puede utilizarlas para valorar su inversión; una entidad financiera, para analizar la situación de un posible prestatario; un proveedor, para conocer mejor a una contraparte; y los organismos públicos pueden necesitarlas dentro de sus propias funciones de supervisión. La Comisión Europea señala que las auditorías legales contribuyen a mejorar la integridad de los estados financieros y la confianza de inversores y accionistas en esa información. La auditoría ayuda a que distintos participantes del mercado dispongan de información financiera sometida a una verificación independiente.
Esta utilidad explica también por qué la independencia del auditor es un elemento esencial. Si quien emite la opinión tuviera un interés que comprometiera su objetividad, el valor de esa opinión disminuiría. Por eso la regulación establece requisitos relacionados con la ética profesional y el control de calidad. Una auditoría también puede poner de manifiesto áreas en las que existen riesgos de incorrección, deficiencias de control o cuestiones contables que requieren mayor atención. Estas observaciones pueden resultar útiles para quienes supervisan la información financiera, porque permiten identificar asuntos que merecen seguimiento y entender mejor las circunstancias que rodean determinadas cifras. Aun así, los hallazgos del auditor no deben confundirse con una evaluación global de la estrategia, la rentabilidad o la calidad de la gestión empresarial. Sin embargo, conviene no confundir este efecto con el objetivo principal del encargo. Una auditoría de cuentas no equivale a una consultoría de gestión ni garantiza que una empresa esté bien administrada.
¿Cómo se realiza una auditoría?
El proceso comienza antes de revisar una cifra concreta. El auditor necesita conocer la entidad, su actividad, su entorno y los riesgos que pueden afectar a sus estados financieros. Con esa información se planifica el trabajo y se determina dónde resulta necesario concentrar mayores esfuerzos. El enfoque basado en riesgos es fundamental. No todas las partidas tienen la misma importancia ni presentan las mismas posibilidades de contener incorrecciones materiales. Por eso, el auditor analiza cuestiones como el volumen de determinadas operaciones, la complejidad de las estimaciones, las características de los controles internos o la posibilidad de fraude.
A partir de esa evaluación se diseñan procedimientos para obtener evidencia. Pueden incluir comprobaciones documentales, confirmaciones con terceros, análisis de operaciones, observación de determinados procesos, revisión de controles o procedimientos analíticos. La naturaleza y extensión de las pruebas dependen de los riesgos identificados y de las características de la entidad. El objetivo es concentrar el trabajo allí donde la evidencia obtenida resulte más relevante para la opinión final. La tecnología ha modificado parte de este trabajo. El análisis de grandes volúmenes de datos permite identificar patrones, operaciones inusuales o relaciones que pueden requerir una revisión más detallada. Sin embargo, utilizar herramientas tecnológicas no elimina la necesidad de criterio profesional y los resultados obtenidos deben interpretarse dentro del contexto de la empresa y contrastarse con evidencia adecuada.
La información publicada por Crowe sobre auditoría destaca precisamente el uso de un enfoque basado en riesgos y el análisis de los datos de las operaciones y de los controles. Como referencia concreta, esta descripción permite observar cómo la auditoría actual combina los procedimientos profesionales tradicionales con herramientas destinadas a analizar la información de forma más amplia.
Qué resultado produce una auditoría
El resultado más visible del proceso es el informe de auditoría. En él, el auditor expresa una opinión sobre los estados financieros examinados. La opinión no consiste en afirmar que las cuentas son perfectas, sino en determinar si, atendiendo a los aspectos materiales, han sido elaboradas conforme al marco de información financiera aplicable.
La International Auditing and Assurance Standards Board (IAASB) establece en la ISA 700 que el auditor tiene la responsabilidad de formarse una opinión sobre los estados financieros y de emitir un informe como resultado de la auditoría. Esta norma también regula aspectos relacionados con la forma y el contenido de ese informe. En función de las circunstancias, la opinión puede ser favorable o incorporar modificaciones. Una opinión con salvedades, por ejemplo, indica que existe una cuestión concreta que afecta a determinados aspectos de los estados financieros, pero no necesariamente significa que todo el conjunto de las cuentas sea incorrecto. En situaciones más graves pueden darse otras formas de opinión modificada.
También puede ocurrir que el auditor no pueda obtener evidencia suficiente y adecuada para alcanzar una conclusión. Las limitaciones del trabajo, cuando son relevantes, pueden tener consecuencias sobre el tipo de opinión que se emite. Por eso el informe debe leerse junto con sus fundamentos y con el resto de la información que lo acompaña.
¿Todas las empresas tienen que auditar sus cuentas?
No todas las empresas están sometidas a la misma obligación de auditoría. La necesidad de auditar las cuentas depende de la legislación aplicable y de determinadas circunstancias de la entidad, como su tamaño, naturaleza jurídica, actividad o condición de entidad de interés público.
En España, la Ley de Auditoría de Cuentas y su normativa de desarrollo establecen el marco general de esta actividad y determinan los requisitos que deben cumplir los auditores y las sociedades de auditoría. Además, existen supuestos en los que la auditoría puede realizarse de manera voluntaria, aunque no exista una obligación legal. La diferencia entre auditoría obligatoria y voluntaria no cambia la naturaleza básica del trabajo. En ambos casos, si se trata de una auditoría de cuentas sometida a la normativa correspondiente, deben respetarse las normas profesionales aplicables y mantenerse las exigencias de independencia y calidad.
Una herramienta de confianza, no un simple trámite
La auditoría suele asociarse a una revisión de números, pero su alcance práctico es más amplio. Al someter la información financiera a un proceso independiente y regulado, permite reducir la incertidumbre de quienes necesitan utilizar esos datos sin participar directamente en su elaboración. Para la empresa, esto puede facilitar determinadas relaciones con terceros y poner bajo revisión aspectos de sus procesos contables y de control. Para quienes consultan sus cuentas desde fuera, el informe de auditoría aporta un elemento adicional para valorar la información disponible. Su utilidad, por tanto, no está en certificar que una empresa no tenga problemas ni en sustituir la responsabilidad de quienes la gestionan. Su función es aportar una opinión profesional e independiente sobre la información financiera a partir de evidencia suficiente y de procedimientos establecidos.
En un entorno empresarial en el que las decisiones dependen cada vez más de datos financieros, disponer de mecanismos que permitan contrastar esos datos adquiere especial importancia. La auditoría cumple precisamente el papel de establecer un punto de verificación independiente entre la información que una organización presenta y las decisiones que otras personas pueden tomar a partir de ella.